19/8/12

19/08/09

Me acuerdo cuando merendaba con vos y me decías “Mira, ¿qué es eso?” mientras señalabas un punto fijo y cuando me distraía para ver me robabas el pan con dulce… ¡Cómo odiaba que me hagas eso!
Me gustaba tanto abrazarte, eras tan flaquito, tan alto… Creo que no hubo vez que al abrazarte no mirara para arriba sólo para ver cómo sonreías…

Parece que fue ayer cuando me veías llegar y me hacías caras, o me decías “¿En qué andas vos, pendeja?”… Levantabas la ceja y ponías cara de enojado hasta que no podías contener la risa.
Y siempre que quería sacarte una foto sonreías y a último momento cambiabas la cara… O hacías gestos; abrías mucho los ojos, sacabas la lengua, fruncías el ceño… Y yo me enojaba (qué tonta que puedo llegar a ser, ¿viste?).

¿Cuántos besos te di? ¿Fueron suficientes? ¿Y cuántos abrazos? ¿Fueron demasiados?

Lo cierto es que ya pasaron tres años y un mes desde la última vez que vi tu sonrisa, que vi cómo me mirabas, que te toqué, que te pude abrazar y reírme de vos y tus pantuflas a las cinco de la tarde… Tres años y un mes desde la última vez que te dije que te quería.
Y tres años desde esa decisión que tomaste, si estuvo bien o estuvo mal sólo vos sabrás… Yo sólo espero que ahora sí puedas estar en paz con vos mismo.

Creo que tenías una misión: enseñar(me) a valorar las pequeñas cosas, hacer feliz a todo el que te rodeaba y llenarme la vida de alegría… Siempre…
Porque no importa hace cuánto te fuiste (¿te fuiste?), sólo importa lo que pudiste enseñar, todo lo que diste y se quedó en mí. Que eras el más bonito de mis tíos; que sos mi ángel.

Es tan difícil explicar lo que siento hoy, no alcanzan las palabras para describir tu dulzura, la hermosura de tu sonrisa y la tristeza que se escondía detrás de tus ojitos brillosos; lo lindo que era verte con tu camiseta de River y tu gorra blanca, siempre buscando pelea sólo para hacerme enojar y reírte de mi trompa. Es tan difícil explicar que aún hoy, después de tres años, tu voz todavía hace eco en mi mente y sigo sintiendo ese abrazo..., el último que te di.., el que más duele recordar.

Supongo que sólo intento decir(te) que no importa qué día es hoy, que yo siempre te recuerdo; Que no hay forma de que te olvide. Y que, por más ilógico que suene, cada día te quiero un poco más…
Simplemente gracias por haberme dado el orgullo y el placer de haberte conocido.
Gracias por haber existido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario