Me gustaba tanto abrazarte, eras tan flaquito,
tan alto… Creo que no hubo vez que al abrazarte no mirara para arriba sólo para
ver cómo sonreías…
Parece que fue ayer cuando me veías llegar y me
hacías caras, o me decías “¿En qué andas
vos, pendeja?”… Levantabas la ceja y ponías cara de enojado hasta que no
podías contener la risa.
Y siempre que quería sacarte una foto sonreías
y a último momento cambiabas la cara… O hacías gestos; abrías mucho los ojos,
sacabas la lengua, fruncías el ceño… Y yo me enojaba (qué tonta que puedo
llegar a ser, ¿viste?).
¿Cuántos besos te di? ¿Fueron suficientes? ¿Y
cuántos abrazos? ¿Fueron demasiados?
Lo cierto es que ya pasaron tres años y un mes
desde la última vez que vi tu sonrisa, que vi cómo me mirabas, que te toqué,
que te pude abrazar y reírme de vos y tus pantuflas a las cinco de la tarde…
Tres años y un mes desde la última vez que te dije que te quería.
Y tres años desde esa decisión que tomaste, si
estuvo bien o estuvo mal sólo vos sabrás… Yo sólo espero que ahora sí puedas
estar en paz con vos mismo.
Creo que tenías una misión: enseñar(me) a
valorar las pequeñas cosas, hacer feliz a todo el que te rodeaba y llenarme la
vida de alegría… Siempre…
Porque no importa hace cuánto te fuiste (¿te
fuiste?), sólo importa lo que pudiste enseñar, todo lo que diste y se quedó en
mí. Que eras el más bonito de mis tíos; que sos mi ángel.
Es tan difícil explicar lo que siento hoy, no
alcanzan las palabras para describir tu dulzura, la hermosura de tu sonrisa y
la tristeza que se escondía detrás de tus ojitos brillosos; lo lindo que era
verte con tu camiseta de River y tu gorra blanca, siempre buscando pelea sólo
para hacerme enojar y reírte de mi trompa. Es tan difícil explicar que aún hoy,
después de tres años, tu voz todavía hace eco en mi mente y sigo sintiendo ese
abrazo..., el último que te di.., el que más duele recordar.
Supongo que sólo intento decir(te) que no
importa qué día es hoy, que yo siempre te recuerdo; Que no hay forma de que te
olvide. Y que, por más ilógico que suene, cada día te quiero un poco más…
Simplemente gracias por haberme dado el orgullo
y el placer de haberte conocido.
Gracias por haber
existido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario