Me
despido de tus saludos de buenos días, de los besos suavecitos en la mejilla
cuando despierto, de las caricias en el pelo mientras me duermo. Me despido de hacerte
cosquillas y hablarte para que no te duermas, de acurrucarme en tu pecho, de
verte dormir y despertarte a cada rato, de tus ronquidos, de tu sonrisa por las
mañanas... De mi sonrisa al verte a mi
lado.
Me
despido de las chocolatadas en cada merienda, de los sándwiches a toda hora, de
los panchos cada vez que caminamos por el centro, de los Giaccomo con tuco y
las hamburguesas como comidas predilectas. También me despido del brillo de tus
ojos el quince de cada mes, de tu sonrisa cómplice, de tus manos grandes y tus
brazos flaquitos. De mis manos frotándote la panza, de tu cara mientras lo
hacía. De las tardes en Sacoa, de tus burlas cada vez que me ganabas en el
hockey sobre mesa, de los paseos por el casino, de las noches en el bingo.
Me
despido de ganarte en el Mortal Kombat… Bueno, de que me ganes. De verte jugar
al Resident Evil 4 y hacerle burla a los zombies, de extrañar(te), de las
corridas por el camino a la base o las peleas en medio de la calle. De los
paseos por el río y las caminatas por la playa, de las canciones a todo volumen
en tu auto, de tus cachetes ruborizados cada vez que te ponías incómodo, de tus
ojos grandes y tu voz quebrada cada vez que me gritabas. De mis gritos ahogados
cuando algo no me gustaba, de nuestra loca manía de solucionar todo con un
beso, de las risas en el jacuzzi, de agarrarte la mano cuando tenía miedo, de
abrazarte cuando estaba feliz, de abrazarte cuando estaba triste. Dejo atrás
las horas que perdimos (¿perdimos?) contándonos los lunares, dibujándonos las
caras, riéndonos; también las que se nos fueron entre discusiones, insultos y llanto.
Me
despido de tu mal humor, de tu fastidiosa manera de decir las cosas, de tu manía
por dialogar y ‘ser razonables’, de tu boca, de tus ojos… De vos.
Me
despido de mi sonrisa al verte por las mañanas, de tu nombre en mi boca, de los
mensajes cada vez que te extrañaba, de esa sensación de que a tu lado nada podía
pasarme, de mis ganas de irme lejos con vos y sólo con vos, de mis ojos viéndote
mientras dormías, de mis manos acariciándote el pelo, de mi mano agarrando la
tuya cada vez que caminábamos por la
calle… De mí con vos.
Me
despido de vos. De mí con vos. De nosotros, de lo nuestro. Me despido de todo
lo que fuimos y de lo que no llegamos a ser. De los “para siempre”.
…Y
quisiera que no me doliera tanto…
Q' mal q' me hiciste viajar, Vi. Leerlo me abrio por unos instantes la herida q' había cerrado.
ResponderEliminar"Me despido de vos, de mí con vos." Qué hermosa frase que encierra TANTAS cosas.
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