Lo que más se extrañan son las sonrisas. Cada sonrisa es especial, tiene su propia luz y jamás encontré una igual a la otra… Es lo que nos distingue como personas.
Creo yo que no hay sonrisa como la de mi mamá, tan sincera; ni como la de mi hermana, tan radiante… Ni como la de mi ahijado, tan contagiosa.
Hoy el día está gris y las canciones me recuerdan personas, situaciones, sonrisas que hoy me gustaría volver a ver. Brilló tu alma cuando nació canta el Pato Fontanet e instantáneamente viene a mi cabeza la carcajada de Ale, tan tierna y que al sólo verla/escucharla se dibuja en mi cara una sonrisa gigante. Pero hoy, a 800 km. de él y más de cinco meses sin verlo, siento cómo los ojos se me llenan de lágrimas al recordar su carita y no poder tenerla acá conmigo; necesito alegría, ver los ojos de alguien brillosos y una sonrisa enorme y sólo pienso en él… Y en mi tío.
Quizás es porque las nubes hoy no me dejan ver el sol, porque hace días que no veo las estrellas… Porque es tan grande la tristeza que tengo que sólo la puede llenar una sonrisa. Cómo extraño cuando te reías, tío… Nunca pude encontrar una sonrisa como la tuya y dudo poder hacerlo, tenías algo único en la cara, cuando sonreías se transformaba. Definitivamente, no es bueno escuchar canciones que me recuerden a vos mientras viajo en colectivo un día sin color, tan vacío, tan insípido.
Hoy extraño sus sonrisas, sus carcajadas y el efecto que provocaban en mí…
Necesito una sonrisa que le de color a mi día… A mi vida.
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